De micromachismos y otros demonios

Ayer estaba viendo la noticia de la chica estrangulada en CU. Por supuesto, enfurecí ante la reacción de la PGR, de la UNAM y de todas esas mente retrógradas que insisten en cultivar la misoginia y el machismo en una sociedad asqueada de violencia contra la mujer. Las excusas eran las de siempre: era una borracha, era una drogadicta, era mala estudiante, “se juntaba con hombres” y, my personal favorite “era una PUTA”.
Como la chica que murió en el accidente de REFORMA, y como la que iba caminando y se defendió ante el simio que trató de grabar debajo de su falda, y como tantas y tantas otras.

Porque aparentemente, las mujeres o somos unas santurronas miserables, condenadas al hogar y a no entender nada de lo que pasa a nuestro alrededor, o somos todas unas PUTAS sin remedio que merecemos muertes espantosas.

También tuve oportunidad de ver un video de Playground, hecho en España, que hablaba de los “micromachismos” a los que nos vemos expuestas diariamente. La verdad es que el video no valía nada. La chica halaba de puras niñerías. “El mesero le lleva la cerveza al hombre y la fanta de limón a la mujer; le da la cuenta al hombre y no a la mujer”.

Primero que nada, eso es culpa de lo estereotipos que hemos generado dentro de esta fantástica sociedad llena de dobles estándares.
Los hombres deben pagar todas las cuentas: hemos convertido a los hombres en cajeros automáticos, y cada vez que inculcamos esta creencia, facilitamos el machismo.
Las mujeres “bien” no beben: PARFAVAAAAAAAR, con esta me parto.

Hablemos de los “micromachismos” reales.
No está bien que las mujeres anden solas. Alguien tiene que acompañarlas.
Esa necedad de que para todos lados hay que ir con alguien, no nos vaya  pasar “algo”, en lugar de ayudarnos, fomenta la idea de que somos débiles o completamente estúpidas.
Que somos menos fuertes, físicamente, que los hombres no hay duda. Pero de que tenemos formas de defendernos, tampoco debería haberla.

La creencia de que por ser mujer, tu necesidad es menos apremiante pues alguien siempre se hará cargo de ti, AKA: tus padres o tu marido.

Las “nunca bien aplaudidas” preguntas de todas las entrevistas de trabajo: ¿tienes novio, planes de casarte, tienes hijos o planes de tenerlos? Porque si es así, ya no eres un candidato con experiencia y conocimiento, eres una carga a futuro.
No hablemos de los seguros, o las becas, después de cierta edad. En el caso de las becas, ya no eres candidato para porcentajes altos, porque ¿qué tal que tienes hijos y te vuelves una descerebrada sin ningún otro interés en la vida?
Y en los seguros, las pólizas suben sin control cuando está comprobado que los hombres se cuidan y van al doctor mucho menos, haciendo la detección a tiempo de “life threatening diseases”, mucho mas complicada.

Otra ganadora: Todas las mujeres la “arman de pedo”. Por el simple hecho de ser mujer, estás condenada a que cualquier expresión de algo que te molesta, te indigna, te hace sentir mal, te hace sentir triste, o simplemente tuviste un mal día, significa que “la armas de pedo y estás exagerando”

Todas las mujeres son malas para manejar.
Está comprobado cientificamente que las mujeres carecemos, si no totalmente, si de manera limitante de la “visión-imaginación 3D” que permite ubicar el tamaño del coche y su lugar en el espacio físico en el que nos movemos.
Pero no todas, hemos muchas que lo hacemos bien, y nos estacionamos en paralelo sin dificultades. Y la realidad es que el problema verdadero es que muchas mujeres le tienen pánico a manejar por precisamente la creencia que todos los hombres tienen de que TODAS las mujeres lo hacemos mal, y merecemos gritos, majaderías y aventones de carrocería cuando nos equivocamos.

Las mujeres sólo tienen 2 opciones, o son súper loud convirtiéndolas en insoportables; o están en silencio, lo que las hace mamonas e insoportables.
Pobre de ti donde, por ser amable, le sigas la conversación a un tipo cualquiera, porque ya eres fácil y (yes, you guessed it) UNA PUTA; o no tengas interés en hablar con nadie, porque eres una BITCH amargada.

Ya no vayamos al tema de la ambición laboral, la elección de no tener hijos, de tu vestimenta, y otras miles de cosas que, aparentemente, TODAS las mujeres del mundo, estamos haciendo mal, y por las cuales merecemos ser juzgadas, torturadas y, obvio, sufrir muertes horribles… Y que todo salga en internet y se convierta en la broma de las autoridades y de la sociedad entera

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